Fachada de The Beverly Hills Hotel rodeada de palmeras en Beverly Hills, California.

The Beverly Hills Hotel entra al top 100 de The World’s 50 Best Hotels 2026

The Beverly Hills Hotel ocupa la posición No. 65 de The World’s 50 Best Hotels 2026, dentro de la lista ampliada 51-100 del ranking internacional. El reconocimiento vuelve a colocar bajo los reflectores a uno de los hoteles más reconocibles de California: un ícono de Beverly Hills abierto desde 1912, ligado durante más de un siglo a Hollywood, la cultura de Los Ángeles y una forma de hospitalidad construida alrededor de privacidad, servicio y legado.

Conocido como The Pink Palace, el hotel combina habitaciones y suites de inspiración clásica con 23 bungalows privados, The Polo Lounge, su histórica piscina y una identidad visual que difícilmente podría confundirse con otra: fachada rosa, palmeras y el célebre estampado de hojas de plátano que se convirtió en parte del imaginario de Beverly Hills. Actualmente, Dorchester Collection reporta 210 habitaciones y suites, incluidos sus 23 bungalows.

Pero el puesto 65 no reconoce únicamente una propiedad histórica. También plantea una pregunta más interesante: ¿cómo consigue un hotel con más de cien años seguir formando parte de la conversación internacional sobre hospitalidad?

¿Qué lugar ocupa The Beverly Hills Hotel en The World’s 50 Best Hotels 2026?

Habitación de The Beverly Hills Hotel en Beverly Hills, California.
Foto: Cortesía The Beverly Hills Hotel. Cuarto icónico dentro de The Pink Palace.

The Beverly Hills Hotel ocupa el No. 65 en la lista 51-100 de The World’s 50 Best Hotels 2026.

La selección ampliada, revelada en septiembre, reúne hoteles de destinos como París, Tokio, Cusco, Maldivas, Londres, Hong Kong, Bali, Positano, Los Cabos y Roma. En el caso de Los Ángeles, Hotel Bel-Air —también parte de Dorchester Collection— aparece en el No. 57, mientras The Beverly Hills Hotel se coloca ocho posiciones después.

El propio ranking destaca la combinación entre su estética vinculada al Hollywood de los años cuarenta y los 23 bungalows privados, entre ellos espacios históricamente asociados con figuras como Marilyn Monroe.

The Pink Palace: un hotel que llegó antes que Beverly Hills

Fachada de The Beverly Hills Hotel rodeada de palmeras en Beverly Hills, California.
Foto: Cortesía Hotel Beverly Hills. Histórica fachada rosada.

The Beverly Hills Hotel abrió sus puertas el 12 de mayo de 1912, cuando la ciudad de Beverly Hills todavía no existía formalmente como tal.

Su fundadora, Margaret Anderson, imaginó originalmente la propiedad como un lugar donde pudieran hospedarse quienes viajaban a la zona para conocer terrenos y considerar establecerse allí. Con el paso del tiempo, ocurrió casi lo contrario de lo habitual: en cierta medida, la ciudad terminó creciendo alrededor del hotel.

La fachada adquirió su característico color rosa en 1948, origen del sobrenombre The Pink Palace. Otro de sus códigos visuales apareció algunos años antes: el papel tapiz Martinique, creado por C.W. Stockwell en 1942 e incorporado al hotel durante una renovación de finales de esa década, convirtió las hojas de plátano en uno de los patrones más reconocibles de la hotelería estadounidense.

Pero la cultura alrededor del hotel no se construyó únicamente desde el diseño. Durante décadas, sus salones, restaurantes, bungalows y jardines funcionaron como punto de encuentro de la industria cinematográfica de Los Ángeles. Marilyn Monroe, productores, músicos y estrellas de distintas generaciones forman parte de un archivo cultural que terminó por borrar la frontera entre hotel y escenario.

Sillón exterior a rayas con limonadas frente a una pared rosa en The Beverly Hills Hotel.
Foto: Cortesía Hotel Beverly Hills. The Polo Lounge.

Incluso su exterior se incorporó a la cultura pop: en 1976, The Beverly Hills Hotel apareció en la portada de Hotel California de Eagles, sumando otra capa a una imagen que ya estaba profundamente relacionada con California y Hollywood.

The Polo Lounge y el ritual de ver y ser visto

Dentro del hotel, The Polo Lounge continúa siendo uno de sus espacios más reconocibles, ya que más que funcionar únicamente como restaurante, durante décadas fue lugar de desayunos, comidas, acuerdos y encuentros de la industria cinematográfica. Esa dimensión social forma parte de una idea clásica de hospitalidad donde comer no es solamente sentarse frente a un plato, sino participar de un determinado escenario cultural.

A la oferta se suman The Cabana Cafe, junto a la piscina, y The Fountain Coffee Room, el pequeño diner del hotel.

La combinación explica también por qué propiedades de este tipo permanecen relevantes: gastronomía, diseño, servicio y memoria funcionan como partes de una misma experiencia y no como amenidades independientes.

La piscina de The Beverly Hills Hotel también es historia de Hollywood

Piscina de The Beverly Hills Hotel en Beverly Hills, California.
Foto: Cortesía Hotel Beverly Hills. Histórica piscina.

Si The Polo Lounge funciona como salón social, la piscina podría entenderse como uno de los grandes sets no oficiales del hotel.

Abrió en 1938 bajo el nombre The Sand and Pool Club y originalmente estaba rodeada de arena para recrear la sensación de un club de playa en medio de Beverly Hills.

Su historia está llena de escenas que parecen escritas para una película.

Katharine Hepburn se lanzó al agua completamente vestida. The Beatles organizaron una fiesta privada junto a la piscina. Y Leonard Bernstein concibió parte de la idea de West Side Story desde la cabana número 3.

Hoy, las cabanas privadas incorporan comodidades contemporáneas como Apple TV, estaciones de carga, minibar, caja de seguridad y áreas de descanso, mientras conservan ese imaginario de privacidad junto a la piscina que convirtió al hotel en refugio de actores y músicos durante generaciones.

Es quizá uno de los mejores ejemplos de cómo The Beverly Hills Hotel mantiene su relevancia: no intenta borrar su pasado para parecer contemporáneo, sino actualizar la forma de experimentarlo.

Beverly Hills más allá del hotel: Rodeo Drive, moda y arquitectura

El reconocimiento de The World’s 50 Best Hotels funciona también como una puerta de entrada hacia Beverly Hills.

La ciudad concentra hoteles cinco estrellas, gastronomía, spas, moda, arquitectura, jardines y arte dentro de apenas 5.71 millas cuadradas, una escala que permite recorrer buena parte de sus puntos de interés a pie.

A pocos minutos del hotel se encuentra Rodeo Drive, cuyos tres bloques reúnen más de 100 boutiques de moda, joyería, accesorios y diseño. Chanel, Louis Vuitton, Cartier, Loewe, Harry Winston y Hermès forman parte del corredor, junto con flagships que funcionan también como proyectos arquitectónicos.

Desde ahí, el recorrido puede continuar hacia Two Rodeo Drive, Beverly Drive y los espacios culturales repartidos por la ciudad.

Otra escala es Greystone Mansion & Gardens, la antigua propiedad de la familia Doheny construida en 1928 y rodeada por 18.5 acres de jardines. Además de ser un landmark histórico de Beverly Hills, el lugar ha servido como escenario de numerosas producciones de cine y televisión.

Beverly Hills funciona así menos como un distrito exclusivamente dedicado a compras y más como un ecosistema donde hospitalidad, arquitectura, cine, gastronomía, wellness y moda se superponen constantemente.

Del Sunset Boulevard a la Costa Amalfitana: un ranking de destinos

El lugar de The Beverly Hills Hotel dentro del ranking adquiere además otra dimensión cuando se observa el resto de la lista.

Justo siete posiciones antes aparecen Il San Pietro di Positano, No. 58, uno de los hoteles asociados con el paisaje de la Costa Amalfitana. Hotel Esencia, en Tulum, ocupa el No. 64; Montage Los Cabos aparece en el No. 67 y Four Seasons Tamarindo, en La Manzanilla, en el No. 74.

La selección revela que la conversación contemporánea sobre hotelería de alto nivel ya no depende solamente de habitaciones espectaculares. Destino, identidad, paisaje, gastronomía, diseño, privacidad y capacidad de generar una experiencia difícil de reproducir en otro lugar forman parte de la ecuación.

¿Por qué The Beverly Hills Hotel sigue siendo relevante después de más de un siglo?

Habitación histórica dentro del hotel Beverly Hills.
Foto: Cortesía Hotel Beverly Hills.

Quizá porque su principal activo no es únicamente la nostalgia.

La historia explica parte de su atractivo, pero un hotel no permanece dentro de la conversación internacional durante más de cien años simplemente por haber recibido celebridades.

The Beverly Hills Hotel conserva códigos reconocibles —el rosa, las palmeras, los bungalows, The Polo Lounge, la piscina— y los convierte en parte de una experiencia contemporánea sin volverlos una reproducción inmóvil del pasado.

Eso permite que la propiedad siga funcionando como hotel, pero también como símbolo cultural de un destino.

En 2026, su posición No. 65 en The World’s 50 Best Hotels vuelve a reconocer precisamente esa combinación: una dirección histórica capaz de continuar compitiendo en un panorama global donde el viajero espera cada vez más que un hotel le cuente algo sobre el lugar en el que se encuentra.

Y pocas propiedades cuentan Beverly Hills de una manera tan inmediata como ese edificio rosa sobre Sunset Boulevard.